Cuando se es joven, la brújula de la vida va para todos lados. La confrontación con el crecer, madurar, tener responsabilidades o evitar algunas, es algo que fragmenta la forma de vivir de cada uno de diferentes formas, provocando la indiferencia en las decisiones que se toman sin pensar en sus consecuencias.
En Fractal, ópera prima de la cineasta Mariana GonzĆ”lez, podemos ver estos patrones en los personajes que sirven de guĆa para un relato en el que tres amigos se dedican a buscar a una de sus compaƱeras, misma que desaparece despuĆ©s de ir a una fiesta. Mientras creen que lo peor pudo haberle pasado, este trĆo emprenderĆ” un viaje que los llevarĆ” a enfrentarse a sĆ mismos con todos sus miedos, sueƱos y preocupaciones.
GonzĆ”lez nos presenta a estos tres compaƱeros de diferente forma: Fede (Mario Moreno), el preocupado y medio adicto joven que teme por el destino de su amiga y las consecuencias que su desaparición puede traerle; Marco (Juan Carlos Huguenin), el nini que no quiere dedicarse a un trabajo de oficina pero que tampoco se esfuerza por salir del vacĆo de su vida y Tamara (Ruth Ramos), que a pesar de su aire de indiferencia resulta ser la mĆ”s centrada de los tres sin dejar de estar un poco perdida al no saber bien quĆ© es lo que quiere.

Esta pequeƱa odisea sirve como metĆ”fora no sólo para la juventud fragmentada que vive actualmente en el paĆs. TambiĆ©n refleja a la misma sociedad mexicana, aquella que parece vivir rota por una desunión, una indiferencia de las cosas que suceden, la amenaza de la violencia de gĆ©nero que hace pensar que lo peor puede sucederle a la amiga perdida, entre otros temas que nos enseƱan lo complicado de no perder el rumbo en una nación que tambiĆ©n parece un tanto perdida.
Uno de los mĆ©ritos de la historia de GonzĆ”lez es que no explota esos factores descaradamente sino de una manera sutil, como una especie de amenaza o funesta posibilidad que tanto los personajes como la audiencia percibe. La desaparición de Mónica (Ximena Romo) es el pretexto para mostrarnos estas fisuras a nivel personal y, metafóricamente, a nivel de paĆs.
La musicalización va acorde con la generación a la que representa, esa mĆŗsica electrónica como ejemplo de la brutal posmodernidad en la que viven donde todo es efĆmero y los rumbos perdidos se encuentran al ritmo de beats y āaftersā. Pero como buena ópera prima, la cinta tiene algunos detalles.
A pesar de la corta duración, a veces la edición y el estilo de dirección de GonzÔlez demuestra su inexperiencia en largometrajes, cayendo de repente en su ritmo. También, es complicado empatizar con los personajes debido a su naturaleza nihilista, sobre todo en el caso de Fede y Marco, que parecen no ser capaces de tener una conciencia de sus actos.




Con todo y sus problemas, la virtud de Fractal radica en su historia que no alecciona moralmente pero sĆ da a la reflexión en un relato existencialista de una sociedad fragmentada, rota, que muestra los conflictos que genera la apatĆa general que radica en nuestra vida diaria y que demuestra que GonzĆ”lez sabe de lo que habla al ser tambiĆ©n una joven que, a diferencia de sus protagonistas, ha encontrado su rumbo en el quehacer cinematogrĆ”fico.

Por A.J. Navarro
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