El aƱo 2015 se hablaba de una pelĆcula lo bastante terrorĆfica que no te dejarĆa dormir. āLa brujaā, comenzó a dar de quĆ© hablar y a dividir opiniones. El naturalismo en contraste con lo oscuro de la historia folclórica anglosajona y lo que veĆamos en pantalla se yuxtaponĆa con lo bello de la fotografĆa de Jarin Blaschke. Paisajes abiertos y tomas amplias en su naturaleza mĆ”s silvestre y planos cerrados cuando se enmarcaba la mĆ”s visceral reacción humana en conjunto con la mĆŗsica de Mark Corven, creaban una atmósfera apremiante, claustrofóbica y psicológicamente terrorĆfica.
Cuatro aƱos despuĆ©s āEl faroā (2019) era una apuesta arriesgada de cine de gĆ©nero. Robert Eggers volvĆa a jugar con las mitologĆas oscuras y populares para contar un relato poco usual que llevara al espectador a un lĆmite del cual no pudiera regresar en ningĆŗn momento. Su puesta en escena era tan atractiva como perturbadora con ese blanco y negro que nos colocaba precisamente ahĆ, en la Maine de principios del siglo XX con una pareja de guardias de un faro. Ambos huĆan de algo y se vieron traicionados por sus propios miedos y deseos carnales.
El director volvĆa a trabajar con su equipo ya conocido de āLa brujaā. Mark Corven en la mĆŗsica y Jarin Blashcke en la cinematografĆa. El trabajo fue arriesgado, sin embargo mantenĆa una forma autoral importante, acaparante y absorbente, para muchos daƱina al espectador.
DE LA AUTORALIDAD A LOS GRANDES ESTUDIOS.
No pasaba de terminar el furor de su pelĆcula anterior cuando se hablaba ya de su nuevo proyecto: āEl hombre del norteā.
Su dupla como guionista con Sjón, escritor de āLambā (ganador en Cannes, 2021) de Valdimar Johansson y la fotografĆa de Jarin Blaschke logran resultados apabullantes. Esta Trinidad director/guionista/ fotógrafo, eran cruciales para lo que Eggers pretendĆa contar, la historia de venganza mĆ”s brutal.
Una actualización de la historia de Hamlet por ratos libre y por otros apegada, pero Eggers se decanta por la venganza mÔs silvestre, visceral; desalmada para la sublimación de los miedos y las traiciones por medio también de los rituales paganos vikingos para no dejar de lado su sello y pasión por las creencias espirituales de los personajes que trata de plasmar.
Amleth (Alexander SkarsgĆ„rd) queda huĆ©rfano de padre cuando su propio tĆo lo asesina. Perseguido y con el duelo en el corazón, huye y jura vengarse de aquellos que le arrebataron a su familia, su derecho al trono y su dignidad como hijo.
Si algo me daba miedo de esta pelĆcula era que, de alguna manera representaba un cambio interesante para Robert Eggers. En tamaƱo de producción, reparto, ingreso, expectativas⦠todo de pronto se volvió mĆ”s grandilocuente para un realizador que hasta hace poco aĆŗn era independiente.
LA VISIĆN DEL AUTOR
Muchas veces pasa que al dar este salto de la independencia creativa a los grandes presupuestos de las productoras mÔs imponentes, en este caso: Universal Pictures; los realizadores pierden demasiado de su esencia con tal de tener una mayor visibilidad y asà conseguir aún mÔs credibilidad en cuanto a su visión, proyectos y estilo.
Esta disolución autoral que muchos sufren me quedó claro con un director como Yorgos Lanthimos con āLa favoritaā (2018); donde vemos una visión manipulada, contenida y atenida al gran estudio, que fue Fox Searchlight. Aunque no deja de tener su visión, con el hecho de que pueda ser vista por las masas y por supuesto, tomada en cuenta por la temporada de premios, tenemos una historia flĆ”cida, caricaturizada, pero tambiĆ©n una visión de estilo minimizado.
Lo que no le pasa a Robert en āThe northmanā. En ningĆŗn momento vi comprometida su forma y fondo. El realizador con este tercer largometraje logra una poderosa grandilocuencia visual para contar una historia trĆ”gica de venganza que para nada es una historia feliz. Combina el folclore islandĆ©s nórdico con la obra shakespiriana Hamlet. Esta fusión la hace, obviamente bien llevada a cabo, uno de los trabajos mĆ”s imponentes e importante de Eggers. Pareciera que el director logró combinar su visión con los objetivos taquilleros del estudio para no perder su firma autoral como director y lograr atraer a las masas.
āThe northmanā tiene las mĆ”s bestiales batallas, paisajes nórdicos que te dejan con la boca abierta y una mĆŗsica, donde trabaja con dos compositores nuevos (SebastiĆ”n Gainsborough/The handmaid) y (Robin Carolan), que ambos por momentos logran aumentar lo Ć©pico de las imĆ”genes y las actuaciones a niveles bestiales con tambores, cuerdas y pianos en sus notas mĆ”s guturales, que, como sabemos; la venganza viene desde lo mĆ”s adentro de las entraƱas. La mĆŗsica se siente como un clamor por exorcizar los demonios que reclaman la sangre y lo que no pudo ser por un robo de familia, identidad y posición.
āThe northmanā logra lo que con muy pocos realizadores he visto. Hacer respetar su visión y forma autoral ante los grandes estudios, al mismo tiempo de complacerlos. Aunque el mismo realizador ha dicho que sĆ, su visión de la historia fue ligeramente cambiada para fines comerciales, defendió siempre la esencia de lo que sus dos filmes anteriores representaban: el sello de un autor de cine Art house horror que ha sabido mezclar el terror y el arte con el fin de llevarlo al cine mĆ”s comercial posible, pero sin traicionarse a sĆ mismo, pero tampoco morir en el intento.








Por Luis Toriz
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