
Situada en el Heroico Colegio Militar de México, la película «Heroico» nos sumerge en la vida de un joven cuyo motivo inicial para enlistarse en el ejército es profundamente humano: asegurar el bienestar médico de su madre enferma de diabetes. Una vez dentro de las filas del ejército, el talento y vocación del protagonista no tarda en captar la atención de uno de sus superiores, quien comienza a involucrarlo en misiones extraoficiales que rayan en la ilegalidad. Aunque esto le garantiza el favor y reconocimiento de un superior, lo coloca frente a frente con la dura realidad del abuso del poder. A esto se suma que el protagonista se vuelve observador y cómplice de las transgresiones hacia sus colegas por parte de la jerarquía militar.
A medida que la trama se desarrolla, observamos cómo este ambiente, inicialmente percibido como una solución a sus problemas, comienza a erosionar la humanidad del protagonista. Las tensiones no solo se limitan a su vida dentro del colegio militar, sino que traspasan los muros y se manifiestan en su vida personal, llevándolo a replicar patrones de violencia con su pareja y seres queridos. La historia nos presenta una intensa lucha interna, donde, a pesar de resistirse, el protagonista es paulatinamente absorbido por ese mundo violento y despiadado. Sin embargo, en un giro inesperado, un vestigio de su humanidad original provoca una crisis que desencadenará en una decisión que marcará su destino.

Visualmente, «Heroico» ofrece una cinematografía sólida y bien estructurada, sin embargo, no puede evitar caer en la trampa de hacer referencias excesivas a «Full Metal Jacket», de Stanley Kubrick, otra película que aborda la realidad de la vida militar. Es una lástima que el director, en su afán de homenajear una obra maestra, termine perdiendo la oportunidad de imprimir un sello personal y distintivo a su obra. La única escena que destaca por su originalidad y ejecución ocurre cerca del desenlace de la película. Ambientada en una piscina, vemos al protagonista y a su superior abrazados en el trampolín de clavados, preparándose para saltar al unísono. Este momento no solo es visualmente impactante, sino que también crea una metáfora de singular belleza acerca de la corrupción y el descenso del personaje en garras de su superior.
El guion, si bien ambicioso, parece dispersarse entre los múltiples conflictos que presenta. La narrativa de «Heroico» lucha por encontrar un equilibrio entre la relación del protagonista con su madre, la presión de su superior y el dilema moral que enfrenta al ser testigo de los abusos en la institución. Esta dispersión temática puede resultar confusa y, en ciertos momentos, hace que la audiencia se pregunte cuál es el verdadero núcleo de la historia.
A pesar de su audaz intento de descubrir la crudeza del Colegio Militar, “Heroico” parece retenerse, mostrando solo la punta del iceberg de los abusos que se rumorean ocurren detrás de esos muros institucionales. Uno no puede evitar preguntarse si esta contención se debe a una autocensura por parte del director, tal vez motivada por temor a represalias o a la crítica. Sin embargo, es necesario aplaudir la valentía con la que se abordan temas tan controvertidos y sensibles.

«Heroico» ha logrado lo que muchas películas no consiguen: despertar la conciencia social y generar un intenso debate en torno a los abusos y la corrupción en las instituciones militares, incluso entre los mismos militares. Esta interacción entre la película y el público va más allá de la pantalla, transformando el cine en una herramienta poderosa para el cambio social. No obstante, es imposible pasar por alto las connotaciones políticas que subyacen en «Heroico». En un contexto en el que el gobierno de López Obrador ha mostrado un fuerte apoyo a las clases militares, la elección del momento de lanzamiento de la película, así como la figura de Michel Franco como productor, arroja sombras de sospecha sobre las verdaderas intenciones detrás de la obra…
El desenlace de «Heroico» es inesperadamente abierto, dejando al espectador en un estado de incertidumbre. Aunque este tipo de finales a veces pueden funcionar, en el caso de “Heroico” deja un poco insatisfecha a la audiencia, y hace sentir que la película fue interrumpida sin poder ofrecer un cierre adecuado.
En conclusión, «Heroico», con sus imperfecciones y audacias, se posiciona como una película provocadora que insta a la reflexión y al cuestionamiento sobre temas fundamentales en la sociedad actual. Es una obra que, más allá de la pantalla, sin ninguna duda, continuará resonando en el conversatorio del cine mexicano.
PABLO BASTIDA
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