La adaptación de Five Nights At Freddy’s seguro va complacer a los fanáticos, y solo a ellos.
En el terreno de las adaptaciones de videojuegos, este año el cine ha gozado de películas exitosas con Mario Bros y Gran Turismo, que esta a su vez se inspiró en hechos reales. Al momento de adaptar las historias de las consolas a la gran pantalla, se tienen dos tareas por cumplir: la primera consiste en satisfacer a los fans de hueso colorado con una historia que respete y contenga la esencia del juego. La segunda, que la cinta funcione como una por separado atractiva para la audiencia y con ello pueda sustentar de un éxito en taquilla para dar paso al inicio de una franquicia.
Five Nights At Freddy’s (Dir. Emma Tammi) entra al ruedo y adapta por primera vez la serie de videojuegos creados por Scott Cawthon (co-guionista) y de la mano de Blumhouse, apuestan por hacerse de un espacio entre las mejores adaptaciones de los juegos de video, algo que no lograron del todo. Cubriendo los primeros tres juegos de Freddy’s, el filme nos presenta a Mike (Josh Hutcherson), un guardia de seguridad que ha batallado por tener un trabajo estable. Sus actitudes lo tienen preso culpa del pasado y la desaparición de su hermano Max (Kat Conner Sterling), lo que le impide estar presente para cuidar de su hermana Abby (Piper Rubio).
En un último intento por conservar la custodia de Abby y evitar que su tía Jane (Mary Stuart Masterson) se la lleve, Mike le dará oportunidad a un empleo de guardia nocturno en Freddy Fazbear’s Pizza, una antigua pizzería famosa en los ochenta que reunía a chicos y grandes a pasar buenos momentos. Ahora solo es un lugar abandonado pero que debe vigilarse por las noches. Suena a un empleo ordinario, y la primera velada pareciera inofensiva para Mike, pero cuando las principales atracciones cobren vida, se va dar cuenta que este trabajo no va ser fácil de llevar.
(from left) Foxy, Chica, Freddy Fazbear and Bonnie in Five Nights at Freddy’s, directed by Emma Tammi.
De primera instancia Five Nights At Freddy’s va complacer, entretener y satisfacer a los fans en gran medida. Los guiños, easter eggs, referencias y hasta duplicaciones de cuadros van estar ahí, logrando que los adeptos de los videojuegos no tengan reparo en disfrutar de la cinta. Por el otro lado, la segunda tarea que este tipo de proyectos tendría que cumplir, es en donde falla garrafalmente, porque para el público promedio, la cinta es una floja para el género que no evoca interés por su contenido.
Emma Tammi trabajó muy de cerca con Scott Cawthon para conseguir la película perfecta para los fans, y en este apartado lo consiguen. La cineasta que en su previo largometraje The Wind (2018) confeccionó una cinta que exploraba la soledad y el asedio de una entidad maligna aquí tiene la tarea de presentar a un protagonista aislado e incapaz de comunicarse con su hermana. Con el trasfondo emocional se podía empatizar con Mike y la frágil relación con Abby debía ser lo suficientemente sólida para preocuparnos por ellos, pero a lo largo de sus 110 minutos de duración, eso no pasa.
Muy bien pudo haberse ahorrado la película treinta minutos de metraje y la consistencia de la trama no se hubiera visto afectada, sino por el contrario, se evitarían secciones que no aportan valor al ritmo y solo alargan situaciones que provocan un tedio en el espectador. Los personajes secundarios como Vanessa (Elizabeth Lail), se supone es el apoyo emocional pero termina siendo desaprovechada. La participación de Matthew Lillard, inolvidable Shaggy Rogers, cuenta con un giro al final que hace que tome más relevancia su personaje.
Dentro de lo poco positivo, se rescata la participación de Hutcherson después de un largo lapso fuera del celuloide. Peeta Mellark cambia Panem por Freddy Fazbear’s Pizza y pese a comprometerse con el proyecto, el guion le impide desarrollar mejor su arco narrativo. La conexión con Abby nunca se fortalece y solo deambula confundido por la cinta sin tomar alguna decisión o acción sobresaliente, o coherente.
FIVE NIGHTS AT FREDDY’S, from Universal Pictures and Blumhouse in association with Striker Entertainment.
El apartado musical a cargo de The Newton Brothers sumerge hasta donde es posible a la atmósfera inquietante de la pizzería. El diseño de producción y especialmente el uso de los animatrónicos es un acierto, porque tanto Freddy Fazbear, Chica, Bonnie y Foxy lucen espeluznantes y generan temor al verlos en movimiento.
Los giros de tuerca son parte del show y en esta ocasión la revelación del porqué los aparentes adorables osos son malvados es consistente con el contexto establecido, pero para ese momento el interés ya abandonó la sala de cine y por más impactante que sea, solo funciona para cerrar la historia sin dejar cabos sueltos.
Five Nights At Freddy’s no despunta como película de horror, lo que se posiciona como otro desacierto para Blumhouse, quienes deberían dejar el género por un tiempo. Seguro, a los seguidores del videojuego les va agradar esta adaptación, pero para el resto del público quizá no sea la mejor opción para el fin de semana.
El clásico de terror a sus 50 años de estreno resurge en una continuación, que con ciertas decisiones innecesarias, trata de cautivar a una nueva generación.
El Exorcista: Creyentes (2023) dir. David Gordon Green
Unas niñas de 12 años se extraviaron por 3 días y al ser encontradas regresan a sus casas junto con una posesión por una misteriosa entidad demoníaca, así que sus padres buscarán toda la ayuda necesaria para salvarlas.
Después de que David Gordon Green revivió la franquicia de “Halloween” recientemente con su trilogía, prueba ahora con el referente por excelencia de posesiones demoníacas y francamente rinde un homenaje forzado al traer personalidades que pudieron haber sido sustituidas con cualquier otro actor/actriz y el título de “El Exorcista” se vuelve un simple pretexto de mercadotecnia.
(from left) Angela Fielding (Lidya Jewett) and Katherine (Olivia O’Neill) in The Exorcist: Believer, directed by David Gordon Green.
Con un agotador y muy rebuscado inicio del primer acto, la cinta pierde tiempo al contextualizar trivialidades y luego ubicarse en una paráfrasis constante del clásico de 1973, que bien o mal, hay ciertas secuencias llamativas, que podrán levantar una ceja, pero están muy lejos de asustar al espectador promedio de cintas de horror.
En una intención de revitalizar la franquicia con esta nueva entrega, David Gordon Green agrega un poco del sello Blum House al guiar la estructura narrativa a algo más comercial; reconociendo que el final da un giro que compensa las altas y bajas que presentan a lo largo del filme.
Las jóvenes Lidya Jewett y Olivia O’Neill, encarnan a las nuevas víctimas por esta misteriosa entidad demoníaca, que independientemente de cualquier otro valor resaltan de una manera sobresaliente y a la altura de las demandas de una personificación como esta. Es inevitable hablar de actuaciones y no mencionar a Ellen Burstyn de regreso en su papel de Chris MacNeil, ya que cumple su cuota al hacer acto de presencia, pero se vuelve un capricho tenerla como parte de la historia e hilarla con la primera entrega de esta franquicia.
(from left) Chris MacNeil (Ellen Burstyn) and Victor Fielding (Leslie Odom, Jr.) in The Exorcist: Believer, directed by David Gordon Green.
Blum House ha demostrado elevar el nivel de sus producciones y siendo un referente comercial del género de horror al invertir de manera generosa en ellas, esta vez tampoco fue una excepción ya que donde reluce este aspecto es en el diseño de producción y sobre todo en el maquillaje y los SFX, dónde todo tipo de de detalles grotescos e intimidantes en las niñas poseídas los hacen relucir de manera despampanante.
La música en una película como esta es un factor importante, y la productora decidió conjuntar a Amman Abbasi y David Wingo para componer de manera musical esta cinta; sin embargo, se perciben temerosos y realizan temas de puro acompañamiento. Su trabajo más destacado es al mezclar el icónico tema de Tubular Bells de una manera moderna, así como hizo John Carpenter con el tema de “Halloween”.
(Center) Lidya Jewett as Angela Fielding in The Exorcist: Believer, directed by David Gordon Green.
“El Exorcista: Creyente” es la definición de “mucho ruido y pocas nueces”, pero que al mismo tiempo cumple una cuota aceptable, a secas, de película de terror.
Basada en el cuento Tres luces de Claire Keegan y dirigida por Colm Bairéad, La niña callada cuenta la historia de Cáit, una niña de nueve años, integrante de una numerosa y humilde familia, a quien sus padres envían a pasar una temporada con unos parientes lejanos en mejor situación económica, hasta que su madre de a luz a su hermano pequeño. Esta experiencia significará para Cáit una oportunidad para ampliar sus horizontes y descubrir nuevos escenarios posibles, pero no será Cáit la única beneficiada por este encuentro. Para sus tíos, Eibhlín y Seán, la llegada de Cáit se convierte en el momento para sanar fuertes heridas del pasado.
La Niña Callada (2022) dir. Colm Bairéad
Como el título de la película nos indica, Cáit es una niña tímida, introvertida, aislada e incluso incomprendida. Tiene problemas para relacionarse tanto con sus hermanas, que mantienen largas conversaciones entre ellas mientras Cáit se mantiene en silencio, como con sus compañeros de clase y hasta sus padres, cuyas muestras de cariño hacia Cáit y el resto de sus hijas son nulas. Cáit no conoce nada más allá de lo que se le ha mostrado a lo largo de sus cortos nueve años de vida, pareciera que su mundo se reduce a las paredes que conforman su hogar y a las vagas enseñanzas de sus padres, por lo que al llegar a la casa de sus parientes, Cáit se mantiene cohibida y temerosa, como si a cada paso que da y descubre algo que no conocía, temiera que esto la lastime. Los cariñosos tratos y atenciones de su tía la desconciertan. Poco a poco, Cáit se va adaptando y encariñando con este nuevo mundo. Así como sus tíos se acostumbran a tenerla en casa, lo que para ellos significará una experiencia catártica.
La niña callada es una película que logra ser una experiencia inmersiva para el espectador. Durante las primeras secuencias se nos muestra el entorno de Cáit, su casa, la indiferente actitud de sus padres y hermanas, su escuela y su entorno y como espectadores nos hacemos parte de ello. Sin más que algunas escasas líneas de diálogo, estas escenas contemplativas nos muestran y sumergen en el limitado mundo de Cáit. Con solo verla, somos compasivos con ella y nos provoca una fuerte lástima ver a esta niña tan solitaria y desatendida. Estas primeras secuencias en las que conocemos quién es Cáit y las dificultades que vive, son claves para que en el resto de la película podamos sentir lo que la protagonista está viviendo y podamos experimentar junto con ella el desenlace de la historia. Su tía parece gustosa desde el momento en el que Cáit llega a casa. Sin embargo, su tío Seán, al principio parece renuente al hecho de recibir a la niña, su relación con ella es distante y ni siquiera aparta la vista de la televisión al desearle buenas noches. Pero poco a poco, a medida que ambos van descubriendo sus respectivos nuevos mundos, su relación se va estrechando. Cáit y sus parientes se encuentran en el momento justo, cuando sin saberlo, se necesitaban mutuamente y sin darse cuenta, se ayudan a sanar y amplían los horizontes de los mundos que conocían.
La Niña Callada (2022) dir. Colm Bairéad
La niña callada nos hace parte del estrecho mundo del que Cáit forma parte y junto con ella, somos testigos de cómo las fronteras se abren, presentándole un mundo completamente nuevo del que quiere continuar siendo partícipe y el dejar de serlo, puede significar una fuerte decepción para ella.
Hay una clara diferencia que visualmente es muy evidente entre estos dos mundos, la cual se simboliza a través de la fotografía y del diseño de producción. Diferencias muy marcadas entre el mundo viejo y el mundo nuevo. Entre las secuencias que transcurren en su entorno normal y en el nuevo entorno, entre la casa de sus padres y la granja de sus tíos, sumando a la experiencia inmersiva que nos presenta la película.
Sin necesidad de melodrama y con pocos diálogos, La niña callada es una película que logra conmover al espectador y hacerlo parte de una historia que aunque no vivió en carne propia, logra remover sus sentimientos como si él mismo o ella misma la hubiera vivido.
La niña callada ya está en cines, no pierdan la oportunidad de verla.
SISTERS – EL VERANO QUE ENCONTRAMOS NUESTROS SUPERPODERES (2023) dir. Silje Salomonsen, Arild Østin Ommundsen
Cuando éramos niños, ¿quién no deseaba una mañana despertar y descubrir que tenía un superpoder? Ya fuera volar, tener super fuerza o controlar el tiempo a nuestra manera, poder teletransportarse. En fin, soñábamos con ser super héroes o super heroínas, con hacer magia. Sin embargo, a medida que crecemos, nos volvemos conscientes de los superpoderes y la magia no existen, o tal vez, no de la manera en la que lo pensamos, sino que aprendemos a darles otro significado, un significado meramente humano. Esto es algo de lo que sucede en Sisters: El verano que encontramos nuestros superpoderes, película noruega dirigida por Silje Salomonsen y Arlin Østin Ommudsen, quienes curiosamente, están casados y las pequeñas actrices que protagonizan la película, son sus hijas.
SISTERS – EL VERANO QUE ENCONTRAMOS NUESTROS SUPERPODERES (2023) dir. Silje Salomonsen, Arild Østin Ommundsen
La película cuenta la odisea que las hermanas Vega y Billie tienen que atravesar para salvar a su padre, quien cayó dentro de un hoyo al estar de excursión en las montañas junto a las niñas. Juntas, deberán encontrar el camino de regreso a una granja cercana para pedir ayuda, será en este viaje donde descubrirán sus verdaderos superpoderes, los cuales van más allá de las habilidades sobrehumanas.
A pesar de que la trama pareciera poner a las protagonistas en una situación de vulnerabilidad y estrés, la película no evoca miedo, incertidumbre ni inquietud. Más bien, sumerge tanto a las niñas como al espectador en una travesía que más que sentirse como un viaje urgente, es una aventura, un viaje de descubrimiento, empatía, compañerismo y también de paciencia y comprensión de parte de la hermana mayor con la menor, a quien en las primeras escenas de la película llega a describir como terrible. Una aventura que también ayuda a estrechar la relación entre ambas y sobre todo, aprenden a creer en ellas mismas y darse cuenta de lo que pueden llegar a ser capaces de hacer, descubriendo lo que es la verdadera magia. Incluso, a través de narración en off Vega dice: Convertimos el viaje en un cuento de hadas y es justamente como esta película se siente para quien la ve. A lo largo de sus 78 minutos de duración, Sisters logra transmitir esta sensación pueril, de ternura e inocencia a través de todos sus elementos: una fotografía que denota calidez, música que remite a las canciones de cuna que solíamos escuchar de pequeños e incluso por momentos la cámara se siente como un niño o niña más acompañándolas a lo largo de su andanza.
SISTERS – EL VERANO QUE ENCONTRAMOS NUESTROS SUPERPODERES (2023) dir. Silje Salomonsen, Arild Østin Ommundsen
En una entrevista, el director, Arlin Østin Ommudsen comentó que el propósito al hacer esta película, era hacer algo distinto de lo que se hace hoy en día para el público infantil, con la idea de que los niños pueden comprender y apreciar escenas reales e historias originales si se les presentan. La intención se siente latente en la película, las protagonistas viven una situación que los espectadores esperarían que las paralice al ser niñas pequeñas, sin embargo, logran enfrentarla y superarla, teniendo incluso más fuerza y presencia que los adultos, quienes se esperaría que lleguen al rescate, pero en esta historia, los adultos están ausentes, algunos de cuerpo y otros de mente, y los encuentros que las niñas tienen con estos personajes incidentales son simplemente pequeños empujones para que sigan su camino.
Sisters es una de esas películas que redefinen el género infantil, donde los realizadores crean considerando a los niños como sujetos con una capacidad de comprensión que no se ve limitada por su edad, sino que los sensibiliza.
Sisters logra sacar risas tanto a niños como a adultos, por lo que es una película perfecta para disfrutar en familia, es una película disfrutable, amena y conmovedora para chicos y grandes.
Sisters: el verano que encontramos nuestrossuperpoderes estará disponible en las salas de Cinemex a partir del jueves 17 de agosto. ¡No se la pierdan!
La Secretaría de Cultura del gobierno de México, a través de la Cineteca Nacional y con apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y el Centro Nacional de las Artes (CENART), presentan la Cineteca Nacional de las Artes, un recinto más dedicado a la exhibición cinematográfica nacional e internacional.
Ha sido renovado lo que fue el multicinema ubicado dentro del CENART, convirtiéndose ahora en la Cineteca Nacional de las Artes, inmueble que será dedicado al séptimo arte, especializándose en la exhibición de filmes no comerciales, como lo ha venido haciendo la Cineteca Nacional desde su apertura en 1974; así mismo, se brindará el espacio a eventos culturales y educativos.
En la conferencia de prensa que se suscitó para dar anuncio a la inauguración de este recinto, el director general de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo Rangel, compartió un mensaje: “Es importante para nosotros que juntos celebremos el recuperar un espacio que había sido privado y que no fue fácil lograr tener otra vez un espacio público y otra cineteca. Fue una muy buena negociación, tan es así, que pudimos tener ya listo este espacio para ustedes y efectivamente, otro punto esencial es que no vamos a repetir la programación de la cineteca, la vamos a ampliar”. Sobre las películas que se exhibirán, dijo: “Nuestra prioridad es nuestro cine, que no encuentra muchas veces pantallas, el que necesita tener un espacio propio que también privilegie este cine con los estrenos internacionales, los ciclos, los festivales a los que ustedes están ya acostumbrados. Entonces, crecemos; no repetimos. Eso es fundamental”.
En conmemoración y para celebrar el día del cine mexicano, el 16 de agosto del año en curso, se abrirán las puertas al público y para recibirlos afables, durante todo un mes, la cartelera estará dedicada a distinguir las películas que han conformado el cine mexicano tanto contemporáneo, como el antaño; y a lo largo la primera semana, se proyectarán las cintas más notables en las que la actriz María Rojo a lo largo de su trayectoria ha destacado.
Además, durante esta primera semana de apertura de la Cineteca Nacional de las Artes, las funciones serán gratuitas, y las tres semanas restantes, las entradas estarán al 2×1. El horario será de lunes a domingo a partir de las 10:00 am hasta el término de su última función.
Para el equipo que conformamos Oculus, nos resulta imprescindible la apertura a lugares dedicados a espacios culturales en el país, sin embargo, invitamos a la introspección colectiva en cuanto a la latente problemática que los internautas no han dejado pasar de largo a partir de la noticia de la apertura de este espacio puesto que se han manifestado en contra de una extensión más de la Cineteca en la misma zona donde se localiza la ya establecida. Esto nos habla de la perpetua centralización; dejando de lado a todos aquellos y aquellas habitantes que residen en las periferias y que por cuestiones multifactoriales como lo son los largos trayectos y la falta de recursos económicos que se le puede disponer a la diversión o entretenimiento son escasos o nulos -puesto que gran porcentaje de la población trabajan al día y no se pueden permitir ese lujo-, entonces, resulta discriminatorio para este sector que se les invisibiliza y por tanto, se les restringe de este derecho humano como lo es tener acceso a estos espacios culturales.
No queda más que seguir alzando la voz por las redes sociales, esperando a que, en algún momento a este requerimiento se le preste la atención pertinente y se tomen cartas en el asunto y se busquen soluciones o alternativas para que estos espacios lleguen a otras latitudes.
Mientras tanto, las personas que tengan en sus manos las posibilidades para visitar este espacio en busca de pasar un rato entrañable, estaremos atentos de todo aquel y aquella seguidora que les apetezca compartirnos su experiencia.
Este evento tiene lugar en Querétaro, dando inicio a las actividades del 3 de agosto al 13 de agosto en el interior de 10 sedes diferentes, incorporando otras disciplinas artísticas, las cuales constan de: artes visuales, literatura, arte sonoro y periodismo.
Sedes: Cineteca Rosalío Solano, Callejón Guadalupe Victoria (aledaño a Cineteca), Plaza de Armas, Museo de Arte Contemporáneo Querétaro (MACQ), Museo de la Ciudad, Galería Municipal y en municipios y comunidades de Jalpan, Corregidora y El Marqués.
DOQUMENTA se enfoca en la exhibición de documentales que nos permiten transportarnos y sensibilizarnos hacia otras realidades, compartiendo historias creadas y dedicadas a todo tipo de esferas sociales con el fin de ampliar perspectivas y crear reflexiones para formar vínculos internos y externos más empáticos con nuestro entorno. Las temáticas que se abordan en dichos documentales van desde las vivencias de las mujeres, la diversidad sexual, las interacciones que tenemos con nuestro hábitat, pueblos originarios. E incluso, documentales dedicados a las infancias; en las que tocan tópicos sobre la familia, la amistad y el juego. Además, tendrás oportunidad de experimentar una vivencia inmersiva gracias a la realidad virtual, dichas proyecciones podrán disfrutarse en la sala del lobby de la Cineteca Rosalío Solano. Y por si fuera poco, ocurre un espacio docturno, en el que se exponen historias intocables a horas tempranas.
Este festival es gratuito. Por lo que no tienes pretexto para disfrutar un buen rato en compañía de tu familia o amistades. ¡No te lo puedes perder!
90 días para el 2 de julio (2021) dir. Rafael Martínez
Rafael Martínez García es un joven mexicano egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica, institución en la que estudió guión para Cine y TV. Ha labrado su trayectoria dentro de la industria ejerciendo como productor, guionista y director. Entre su filmografía destacan cortometrajes los cuales se han exhibido en diversos festivales nacionales e internacionales.
Entre las decenas de proyectos realizados; ‘El amor dura tres meses’ obtuvo el Ojo de la Sección Michoacana en el 16º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y una Mención Especial en el 22º Guanajuato International Film Festival (GIFF). En el año 2019, su guión de cortometraje ‘Impronta’ obtuvo una Mención Especial en el 17° FICM, y en 2020, su guión de largometraje ‘Apenas primavera’ formó parte de la Selección Oficial de guiones inéditos del Festival de Cine de La Habana. Colaboró en el guión de la película ‘Sin hijos’, ópera prima de ficción del director Roberto Fiesco, la cual estrenó en Netflix en marzo de 2021.
Dir. Rafael Martínez (En el metro de la CDMX)
Un amplio camino ha transitado y que posterior a la demora de su estreno debido a percances suscitados -tan imprevisibles y caóticos como lo fue la pandemia por el COVID 19-, Rafael, nos presenta su ópera prima ‘90 días para el 2 de julio’, que logra enternecerte como a su vez, te hunde en la desdicha. Y no es para menos ya que el realizador plasma con eficacia las cotidianidades a las que es más frecuente tener que encarar en esta, nuestra sociedad posmoderna y la que concierne a esta cinta: Las máscaras. Que en la actualidad con más frecuencia usamos como defensa a nuestro entorno hostil. 90 días para el 2 de julio nos cuenta la historia de Luis (Armando Espitia), quien en casa, aguarda impaciente la llegada de Andrés (Luis Arrieta), un hombre con quién mantiene una relación amorosa en secreto.
Andrés es un candidato a gobernador de un partido conservador, razón por la que tienen que mantener su vínculo en el anonimato, pues de filtrarse la verdad, su carrera en la política quedaría truncada. De modo que -para evitar escándalos-, se ve obligado a recurrir a la creación de una imagen pública impecable. Esto quiere decir que regirá su vida bajo los estándares de la heteronormatividad. Circunstancia que si bien entristece a Luis, acepta con la ilusión de que esta situación será temporal y en algún momento podrá externar el amor que siente por Andrés sin ningún tipo de temor.
En vista de la ajetreada agenda de trabajo de Andrés, Luis pasa los días en cautiverio dentro de una casa que carece de mucho -e inclusive de internet-, pero esto no durará mucho hasta la inesperada visita de Natalia (Danae Reynaud), su vecina -siempre en compañía de su roomie Jess-, (Greta Cervantes) que gracias a sus personalidades desinhibidas, estrechan lazos y forman una inigualable amistad. Mientras este apacible trío goza de sus compañías, y que en especial a Luis le ayudarán como sostén para despejar su mente y dirigir su atención fuera de su espera incierta. A lo largo de la trama iremos conociéndolo por medio de cómo haga frente a verdades que le serán reveladas al paso de los días.
90 días para el 2 de julio (2021) dir. Rafael Martínez
90 días para el 2 de julio nos invita a la estadía por estas cuatro paredes sin sentirnos asfixiados, -aunque si por momentos afligidos-, y que del mismo modo, nos logra conmover por la calidez que cada personaje irradia de su ser y de la casa misma por doquier. Esta cinta mexicana no titubea a la hora de exponer temas que en pleno siglo XXI para muchas personas siguen siendo tabú como lo es la comunidad LGBT+ -y más dentro de este país en la que aún abunda el machismo y la homofobia-, por lo que, hacer visibles las vivencias de individuos que lo único que los diferencia es su orientación sexual no debería ser ya un problema. Por tanto, es de aplaudir que películas como la de Rafael, alcen la voz, y se rebelen contra este sistema intolerante y por ende, prejuicioso ante la existencia de personas que lo único que buscan es vivir en armonía tanto con ellos mismos como con su entorno.
90 días para el 2 de julio es un vaivén de emociones agridulces que vale cada segundo experimentar, pues nos habla sobre la necesidad de vivir siendo nosotros mismos sin las máscaras que aún hoy en día, muchos tienen que usar por temor al “qué dirán los demás”.
Esta cinta se encuentra ya disponible en distintos cines de la república mexicana. ¡No te la pierdas!
Kore-eda renueva sus votos hacia las temáticas familiares en un cálido drama.
Broker (2023) dir. Hirokazu Koreeda
Hirokazu Kore-eda representa una de las voces y figuras japonesas más reconocidas para la industria fílmica en los últimos años. El cineasta nipón ha logrado destacar y compartir su visión a todo el mundo, con propuestas identificables para cualquier continente. Si de reconocimiento hablamos, no hay que olvidar sus múltiples nominaciones por su cinta Un Asunto de Familia (Manbiki kazoku) en 2019, que incluyó Mejor Película Internacional en los Oscar y ganador de la Palma de Oro en Cannes.
En aquella cinta, veíamos un núcleo familiar poco convencional que realizaba pequeños hurtos para subsistir, hasta que encuentran a una niña y la hacen parte de la familia. La temática enfocada en los lazos familiares se convirtió en un sello distintivo del director, que los abordaba desde De tal Padre, tal Hijo (Soshite chichi ni Naru) en 2013.
En 2022 estrenó Broker (Beurokeo) titulada en español Intercambiando Vidas, que por fin llega a México con la cual retoma este núcleo argumental de las familias inesperadas que forman un lazo emocional único.
Broker (2023) dir. Hirokazu Koreeda
El argumento de la película en su centro lleva consigo un tema delicado, polémico y controversial, pero es gracias a las vestiduras, narrativa y el tono con el que desenvuelve el ritmo que Hirokazu logra entregar una cinta emotiva y empática.
Moon So-young (Ji-eun Lee) es una joven que decide llevar a su hijo recién nacido a una iglesia familiar para darlo en adopción, pero se percata que dos hombres se dedican a robar a esos bebés de la institución para venderlos. Cuando So-young los confronta, decide unirse a ellos para encontrar una pareja que quiera comprar a Woo-sung, lo que los lleva a emprender un viaje que pondrá a prueba su moralidad y ética.
Cada personaje con un contexto y trasfondo distinto, mientras que Ha Sang-hyun (Song Kang-ho) es el líder de este grupo disfuncional, Dong-soo (Gang Dong-won) representa la voz intermediaria, lo que los hace a ambos ser estos Brokers o Intercambiantes dedicados a buscar una mejor familia para los bebés en vez de dejarlos a su suerte en el sistema de la iglesia.
Por otro lado, So-young tiene un pasado tormentoso que la está persiguiendo. Si a eso sumamos a dos agentes de la policía que están investigando una posible red de tráfico de menores, el viaje va adquirir diversas complicaciones.
La magia que logra Kore-eda en esta cinta recae en la magnífica relación entre los personajes y la sensibilidad con la que aborda temas tan delicados como la prostitución, tráfico de menores, asesinato, adopción y el más controversial relacionado al aborto. Tópicos que le pudieron dar a la cinta un tinte de thriller policiaco, pero que en manos del japonés, se transforma en un road trip cálido.
El ensamble de esta familia tan peculiar logra compaginar con la audiencia, ofreciendo a cada uno su tiempo de explorarlos y conocer su punto de vista acerca de sus motivaciones y razones de sus decisiones. Cada actuación se nutre de la atinada dirección de su autor, porque Kore-eda crea un guion con el que teje las relaciones de cada integrante, los confronta acerca de su forma de pensar y al final logra una conciliación emocional en ellos.
Abordar un tema universal pero al mismo tiempo delicado no es fácil de lograr, por ello la viabilidad de realizar esta propuesta como un road trip fue una gran opción, tocando de forma neutral el tema de la adopción por ejemplo, vemos el pensar de cada personaje y al final nosotros como espectadores realizamos la conclusión de juicio, y considero que aquí es donde recae su mayor atributo de Brokers, el darnos una cálida visión de una problemática que nos haga empatizar y comprender las distintas ópticas, llegando a debatir y concluir de acuerdo a nuestra moral y ética.
El reciente 20 de julio del año en curso se estrenó la tan esperada cinta de Barbie dirigida por la directora, escritora y actriz Greta Gerwig, reconocida por trabajos previos con ‘Lady Bird’ en 2017 y la readaptación de la novela escrita por Louisa May Alcott ‘Mujercitas’ en 2019; película misma que la catapultó rápidamente a la fama pues fue nominada y ganadora en el 2020 en los premios Oscar y Bafta dentro de la categoría de mejor diseño de vestuario.
Barbie llegó para entregarnos una trama que rompe con toda convención y expectativa impuesta por los espectadores, quienes desde los primeros avances y trailers que iban compartiendo por medio de las redes sociales se podían construir una minúscula idea de lo que podría tratarse -inclusive habían personas quiénes se tomaban el tiempo para analizar cada segundo de estos e intentar llegar a algo concreto-. Sin embargo, poco nos fue revelado y ahora que Barbie hasta el momento sigue exhibida en cines, se entiende el porqué todo se mantuvo como un secreto. Greta sabía a lo que se tendría que enfrentar, pero el público no, aún y con pistas que se nos iban dando de poco en poco -como ejemplo, los posters promocionales en los que aparecían los actores y actrices que darían vida a los personajes de Barbie con la leyenda “Ella lo es todo. Él es sólo Ken”.
No estaba claro que era con exactitud lo que se podía esperar de la película; por una parte, una cierta cantidad de espectadores daban por sentado una trama de aventuras y comedia, girada en torno a un romance entre Barbie y Ken. Pero otra parte, los espectadores que ya contaban con referencias acerca del trabajo previo de la realizadora Greta -todos ellos bajo una perspectiva feminista-, intuían que Barbie podía ir más allá de un relato soso.
Barbie (2023) dir. Greta Gerwig
Y Greta no hizo más que entregarnos una trama atiborrada de comedia, drama, aventuras y números musicales; con un extra de críticas tanto a la sociedad actual, a la empresa Mattel, como a la muñeca misma. Un variopinto cinematográfico exquisito, pero que infortunadamente, terminó por romper con las ilusiones de las audiencias infantiles y adolescentes que anhelaban ver a una Barbie fresca, alegre y siempre victoriosa.
La cinta resultó un tanto compleja por los temas que fueron expuestos en las casi dos horas de duración del filme, por lo que para muchos fue complicada de digerir, permitiendo notar que Barbie más que para disfrutarse invita a la reflexión, y es que no existe desatino en cómo Greta quisó hablar y hacer frente ingeniosamente a temas que nos conciernen tanto a hombres como mujeres en la sociedad moderna.
Esto queda claro desde el segundo uno en que inicia la cinta: la narradora (Helen Mirren) nos da a conocer el motivo por el que el juguete de Barbie fue creada -con una inmejorable referencia a la mítica película ‘2001: Odisea en el espacio’-, niñas jugando con nenucos, siendo este juguete en parte responsable de reforzar el estereotipo de género que desde pequeñas nos enseña que nuestro papel dentro de esta sociedad es ser madres. Barbie llega significando una revolución en cuanto a ofrecer un juguete para niñas brindándonos un sinfín de actividades y profesiones a las que aspirar más allá de la maternidad. Siendo un paso a la libre elección para nosotras.
Barbie (2023) dir. Greta Gerwig
Barbie nos sumerge dentro del mundo idílico rosado ‘Barbieland’, en el que Barbies, Kens, Alan (Michael Cera) y Midge (Emerald Fennell) viven bajo un sistema matriarcal. Observamos a Barbies ocupando distintos puestos profesionales, ejerciendo de sus pasiones hasta de cargos políticos. A quien acompañaremos a lo largo de esta travesía será a Barbie estereotípica (Margot Robbie), e iremos conociendo su cotidianidad, las relaciones e interacción que lleva con sus amigas y Ken (Ryan Gosling), su “interés amoroso” -que es más bien al revés puesto que ella rara vez muestra un afecto recíproco por él-.
Todo marcha de viento en popa: diversión, números musicales que acompañan el día a día de los personajes hasta que de un momento a otro Barbie tiene ideas de muerte. Situación que no sólo la perturba a ella, sino también a quienes la rodean, problemática que si bien le incomoda, trata de mantener la calma asegurando que es un pensamiento pasajero. No será hasta que su rutina cambia abruptamente: mal aliento, pies planos, ducha con agua de verdad, celulitis, desayuno estropeado, leche caducada y tropiezos al intentar caminar serán los motivos suficientes para externarle esta catástrofe a sus amigas, a lo que la solución que se les ocurre para que sea “reparada” es visitar a la Barbie ‘rarita’ (Kate Mckinnon), -esta Barbie es la encarnación de toda aquella muñeca a la que las pequeñas en algún momento alteraron estilizando su cabello, cara o vestimenta para obtener un estilo propio, dándole una personalidad única fuera de la barbie convencional-. Y que debido a su estilo desaliñado y splits incontrolables es marginada por la comunidad, siendo desterrada y sin alternativa, termina viviendo sola en un lejano monte.
Barbie (2023) dir. Greta Gerwig
Al principio de la película se nos menciona que tanto el mundo real y Barbieland convergen, puesto que por las formas en cómo jueguen con ellos en la realidad de los humanos, les afectará directamente a ellos. Barbie ‘rarita’ explica que Barbie estereotípica y la niña que está jugando con ella se encuentran unidas la una a la otra, por lo que los pensamientos y emociones de la infante están repercutiendo en Barbie. En consecuencia, para saber la razón de porqué está pasando por esto y regresar a su vida normal tiene que irremediablemente viajar al mundo real para encontrarse con esta pequeña con el fin de poder ayudarla de alguna forma.
Con desgana, Barbie emprende su viaje pretendiendo que fuera un viaje por el que tuviera que aventurarse por cuenta propia, pero resulta entonces que Ken se escabulle en el carro de Barbie y a regañadientes acepta que la acompañe hacia el mundo real a condición de no resultar ser un estorbo para ella.
Una vez llegados a nuestra realidad, las dudas e incomodidades de Barbie hacia el entorno que va conociendo y experimentando no se hacen esperar, pues desde que pisa el mundo real, Barbie es víctima de piropos por albañiles con los que cruza unas palabras -escena que deja entrever lo importante que es para un hombre formar una virilidad como mecanismos de supervivencia para no ser objeto de burla o humillación de otros hombres-.
La desventura no termina ahí, pues es acosada por un transeúnte, siendo arrestada por propiciarle un puñetazo en el rostro. Suceso que nos permite observar la injusticia de sancionar a toda persona menos al responsable de haber cometido una falta. Una posición por la que las mujeres pasamos más de una vez en nuestras vidas y que, en vez de recibir justicia, se nos cuestiona y revictimiza con el argumento “tú lo habrás provocado de alguna forma”.
Barbie (2023) dir. Greta Gerwig
En contraparte, Ken, se maravilla por un mundo en el que los hombres si son considerados como sujetos de derechos -no como en Barbieland, sitio en el que ni siquiera se sabe dónde cohabitan cada uno de los Kens-. A causa de los tropiezos por los que tienen que atravesar puesto que no cuentan con conocimientos previos acerca de cómo se maneja el mundo real, Barbie experimenta emociones que nunca antes había sentido, y es en esa conexión con su yo interno que se sensibiliza y conecta con su entorno. Será con sus emociones a flor de piel que logra dar con la niña que ha estado jugando con ella y se dirige hacia su escuela, -no sin antes cruzar unas palabras con Barbara Handler, hija de la creadora de Barbie-. Que nos recuerda la importancia de tener presente que nuestra belleza no se apaga al pasar los años, sino que resplandece cada vez más.
Simultáneamente, Ken queda anonadado por los vastos edificios -mismos que son una representación fálica gracias a la audaz elección de planos contrapicados-, y más allá de ello, se percata del importante papel que juegan los hombres en todo aspecto que él veía ocupado únicamente por las mujeres en Barbieland. Por esta razón se da a la tarea de conocer sobre el patriarcado -sistema predominante en el mundo real-, y una vez con la información sacada de libros, lleva el patriarcado a su mundo con el objetivo de iniciar una rebelión contra las Barbies.
Barbie (2023) dir. Greta Gerwig
Entre tanto, Barbie conoce a Sasha (Ariana Greenblatt) y en un desafortunado ataque verbal por parte de Sasha, Barbie cae en cuenta de que la niña que creía que jugaba con ella se había convertido ahora en una rebelde adolescente que a palabras suyas ya la había olvidado, rompiendo las ilusiones del valor e influencia que ella creía tener para transformar la sociedad de este mundo. Ahora atónita, se percata de no ser tan relevante como pensaba y que al contrario, generó una serie de inseguridades hacia las infancias femeninas quienes jugaron en su momento con ella debido al estereotipo físico que se les impuso a la llegada de la muñeca.
Sino era Sasha quién jugaba con ella en este mundo, ¿entonces quién? Abatida por el golpe de realidad y casi que como de un milagro se tratara, es buscada por Mattel, oportunidad que aprovechará para pedir ser devuelta a Barbieland.
Estando dentro de las oficinas de Mattel conocemos al CEO de la empresa (Will Ferrell) momento que no debe dejarse pasar desapercibido puesto que no sólo es una escena ridiculizando a la compañía, sino también es una sátira en sí misma criticando a las empresas lideradas por hombres; en las que al tener desconocimiento en cuanto a la creación de productos de cualquier índole enfocada y dirigidas al público femenino existirán sesgos sobre lo que genuinamente nosotras deseamos y necesitamos, pues un hombre nunca entenderá nuestras necesidades puesto por el simple hecho de no ser mujer, y dentro del sistema patriarcal que nos oprime se nos ha enseñado cómo ser, lucir, y cómo tenemos que dirigirnos hacia el mundo, siempre en beneficio del género masculino, dejando nuestras opiniones y puntos de vista en segundo término.
Posteriormente, se nos revela que quien en realidad tenía estos desafortunados pensamientos era la mamá de Sasha, Gloria (America Ferrera) una ejecutiva que trabaja en la empresa Mattel. Gloria es una adulta que aún y con obligaciones encima suyo, busca a través de los bocetos que hace sobre Barbie, un medio de expresión, dibujándola como una muñeca que se viera y sintiera como ella; encontrando la manera de hacer catarsis de todo aquello que le agobia, logrando ese sentido de liberación con respecto a las exigencias que como mujer, la sociedad le exige -y esto queda claro en su poderoso monólogo sobre lo difícil que es ser mujer en la vida real-.
Madre, hija y Barbie deciden emprender un viaje a Barbieland pues a Gloria le hace mucha ilusión conocer su mundo.
Barbie (2023) dir. Greta Gerwig
En este punto de la trama, nos embarcamos en otra caótica aventura puesto que Ken al ver sido el primero en regresar, encontrarán su mundo de cabeza dónde ahora ellos tienen el control total de todo su entorno, inclusive de las Barbies -a excepción de Barbie rarita-, que al haberles lavado el cerebro, ahora están al servicio de las exigencias y complacencias de cada uno de los Kens; el fastidioso desafío de Barbie estereotípica será devolver Barbieland a su estado habitual.
Gracias a Gloria y su poderoso mensaje, consigue desprogramar a cada una de las Barbies que habían caído ante las manipulaciones de los Kens. Las Barbies (y Allan) -el único personaje masculino dentro de Barbieland que no cae en el sistema de dominio que Ken comparte para sobajar a las mujeres-, se une a ellas para derrocarlos. Las Barbies, ahora empoderadas, accionan contra ellos con unas tácticas infalibles que concluirá en colocarlos a todos en una guerra -que a ojos de los Kens, servirá para medir su valía, medida en la masculinidad que han ido cimentando gracias al patriarcado-.
En este punto se agradece que Greta haya hablado sobre el mansplaining (hombres demeritando nuestras capacidades para realizar las cosas, como si fuéramos incapaces de pensar o hacer cualquier cosa sin su ayuda o sin que antes, ellos nos lo expliquen todo de una forma condescendiente o paternalista, aun y cuando nosotras dominemos el tema, incluso, mejor que ellos); ejemplificandolo perfectamente en la escena en la que los Kens quieren enseñarles a las Barbies a practicar un deporte, o cuando Ken quiere explicar la pelicula ‘El Padrino’, -en esta parte me pregunto la cantidad de mujeres que hemos tenido que atravesar por la misma nefasta situación-.
Barbie (2023) dir. Greta Gerwig
El desenlace es inesperado, dado que al haber colocado a Ken en un principio como el antagonista, ahora se le cuestiona su motivo de existir más allá de ser la pareja de Barbie, incitándolo a la emancipación y a la búsqueda de su propia identidad, dejando la incógnita abierta: “¿Quién es Ken?”
Barbie no le habla sólo a las mujeres, sino también a los hombres. Barbie es una crítica a cómo ambos géneros nos relacionamos mutuamente; sobre los comportamientos, ideologías y creencias que tenemos que romper y deconstruir para comprendernos mejor los unos con los otros. Barbie habla sobre la urgencia por reconocer nuestras diferencias, aceptarlas y abrazarlas.
Es necesario recordar que una de las tantas funciones otorgadas al cine es compartirle un mensaje al público y sí dicho mensaje es tan poderoso, logra causar un impacto e indiscutiblemente, Barbie ha alcanzado ese fin de cabo a rabo.
Barbie es subversiva por el mero hecho de haber incomodado al espectador. Sí incomoda, es porque movió algo (o mucho) dentro de uno mismo. Queda obligatorio preguntarse sí la incomodidad que sentimos la utilizaremos para transformar algo dentro de nosotros o si sólo la dejaremos pasar de largo.
Pocas veces hemos visto en la historia del cine una expectativa tan grande como la que generó el lanzamiento simultaneo de “Barbie” y “Oppenheimer”. Algo que comenzó como un juego de venganzas entre el director Christopher Nolan y su anterior productora, Warner Bros Pictures, se volvió un fenómeno entre cinéfilos denominado: Barbenheimer. Según se cuenta, Christopher Nolan, en desacuerdo por el poco control que tuvo en la distribución de su película pasada, “Tenet”, decidió emigrar a Universal Studios, algo que Warner no perdonó, y quiso castigar robándole la taquilla a “Oppenheimer”, con el estreno simultáneo de “Barbie”. Sin embargo, nadie hubiera sido capaz de predecir que el mundo del cine convertiría esta rivalidad en una celebración que quedará para la historia. Por supuesto, esto fue aprovechado por los equipos de marketing de todas las empresas involucradas en la distribución de dichas películas, convirtiendo el 20 de julio de 2023 en una especie de Día D para el cine. Y henos aquí, a solo un par de días de esos lanzamientos que nos prometieron como “gloriosos”, para analizar si Barbenheimer fue, en efecto, todo lo que nos contaron, o si solo fue, como diría el refranero mexicano: pura llamarada de petate. En este análisis trataré de esclarecer esa cuestión, limitándome a la parte que corresponde a “Oppenheimer”.
L to R: Cillian Murphy (as J. Robert Oppenheimer) and writer, director, and producer Christopher Nolan on the set of OPPENHEIMER.
De entrada, la expectativa que generó esta película es absolutamente entendible; tanto que, aún sin la ayuda del fenómeno Barbenheimer, habría sido muy esperada. Esto se debe, principalmente, a dos razones: 1) Christopher Nolan es, sin duda, uno de los mejores cineastas de nuestra época, y 2) Robert Oppenheimer es, quizás, el científico más influyente en la historia de la civilización. Lo primero, pocos lo cuestionarían, pero lo segundo requiere una mayor explicación. Dicho de forma simple, pese a que Oppenheimer no fue un físico tan prodigioso como lo fue Newton o Einstein, sí fue el científico que ha estado más cerca de acabar con toda la humanidad. La creación de la primera bomba atómica es claramente el inicio de una nueva era geopolítica, y la consolidación de los Estados Unidos como los emperadores del trono del miedo. Es sabido que “Star Wars”, con su estrella de la muerte, intenta hacer una metáfora de ello. Dicho esto, el interés de Christopher Nolan en rodar un filme sobre este sombrío personaje es algo que no habría podido pasar desapercibido.
Mucho se dijo en redes que este sería el mejor y más maduro trabajo de Christopher Nolan. Sin embargo, desde los trailers que se iban liberando a medida que se acercaba la fecha de estreno, se dejaba entrever que el enfoque que tenía esta película era un tanto condescendiente con la figura de Oppenheimer. Y así lo fue. Un personaje tan sombrío que poco tiene que ver con Prometeo, y cuyo arrepentimiento se antoja irrisorio, se retrata como un héroe trágico al más puro estilo del teatro griego. El Oppenheimer de Nolan es una calca de lo que este cineasta nos mostró en “Batman: el caballero de la noche”; un hombre que intentó enfrentar al mal con nuevos poderes, y terminó lleno de remordimientos, traicionado y perseguido por la clase política. Esta interpretación es, hasta cierto punto, entendible, pues “Oppenheimer” no deja de ser una visión británica basada en un libro norteamericano (“American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J. Robert Oppenheimer” por Kai Bird y Martin J. Sherwin). Pero, aun haciendo un lado de esto, la película falla en una cuestión más fundamental: el guion.
L to R: Tom Conti is Albert Einstein and Cillian Murphy is J. Robert Oppenheimer in OPPENHEIMER, written, produced, and directed by Christopher Nolan.
El guion de “Oppenheimer” es accidentado. Lo cual es de extrañarse, pues Nolan nos tiene acostumbrados a excelentes guiones. Se percibe que el director no es experto en el tema, y se vio rebasado por la gran cantidad de información y datos históricos que engloban el proyecto Manhattan. Nolan pierde el foco de la historia constantemente, se percibe la desesperación de no saber a qué aspecto de la vida de Oppenheimer ponerle más atención: a su drama personal, a su drama profesional o a su drama histórico. La película coquetea todo el tiempo con estos tres temas, sin enfocarse plenamente en ninguno. Además, es innecesariamente larga; este filme podría ser de menor duración si se omitieran escenas que nada aportan a la trama, y parecen, más bien, un capricho del director para adornar la narración con easter eggs históricos. Por ejemplo, las apariciones de Gödel y Feynman me parecieron, en lo personal, encantadoras (pues admiro el trabajo de ambos), pero reconozco que nada aportan a la historia, y una persona fuera del nicho de la ciencia difícilmente las apreciaría.
Las escenas de la juventud de Oppenheimer también se antojan muy fuera de lugar. Son de ritmo rápido, tanto que no se alcanza a asimilar su trascendencia, y están llenas de referencias que solo un físico podría poner en contexto. Lo mismo pasa con las escenas que corresponden a la elaboración de la bomba atómica, en Los Alamos; son también muy rápidas y carecen de fuerzas antagonistas que introduzcan tensión e incertidumbre en la narración del desarrollo de la bomba. Ambas secciones se sienten, más bien, de corte documental. Las únicas escenas que son conducidas de forma adecuada son aquellas que corresponden a las audiencias posteriores al proyecto Manhattan. Es aquí donde sí vemos el poder narrativo de Christopher Nolan, acompañado de la extraordinaria decisión de intercalar el monocromo con el color. Aunque, también ha de decirse, que estas escenas requieren mucho contexto histórico, pues están sumamente cargadas de acrónimos y eventos que no se introducen en la narración.
Cillian Murphy as J. Robert Oppenheimer in OPPENHEIMER, written and directed by Christopher Nolan
A nivel de guion, lo que se lleva las palmas, sin duda, es la construcción del personaje de Albert Einstein, el cual, pese a tener breves y contadas apariciones, funciona como una especie de “Pepe grillo”, o consciencia perdida, de un confundido Oppenheimer. Son las palabras de Einstein las que, en realidad, son el eje de toda la trama. Cabe aclarar que, esta interpretación de Einstein también es bastante condescendiente con el Einstein histórico. Los diálogos de Oppenheimer con el presidente Truman, aunque breves, son igualmente destacables, y representan muy bien la frivolidad norteamericana que muy tímidamente se sugiere en el resto de la película.
La cinematografía y el diseño de producción de esta película son, como era de esperarse, sólidos. El haber recreado con éxito toda la instalación de Los Alamos es simplemente impresionante. Sin embargo, “Oppenheimer” no tiene la belleza visual de “Interestelar” o “Inception” como para ameritar el formato IMAX. La insistencia de Nolan por rodar (y presenciar) esta película en dicho formato es más bien un capricho megalómano. Hay que recordar que en el cine, y en el arte en general, la poética de los materiales debe estar subordinada a la trama, y no al revés. El formato de audiencias públicas y los constantes primeros planos en “Oppenheimer” hacen que la experiencia IMAX sea subexplotada e innecesaria para la narración (a menos que sea de vital importancia que observemos los poros en la piel de Cillian Murphy…). Los grandes maestros saben que el cine no es el arte de las imágenes bellas, sino de las imágenes necesarias.
OPPENHEIMER, written and directed by Christopher Nolan
“Oppenheimer” cuenta con un cast fuera de serie, y actuaciones que no decepcionan. Concuerdo con el resto de los críticos en que Robert Downey Jr nos regala la mejor actuación de su vida en esta película, sin que esto sea gran halago para el actor, ya que la vara nunca estuvo demasiado alta. En “Oppenheimer” vemos a Robert Downey interpretar a Lewis Strauss, un exmilitar y controversial político que, de hecho, es el único que nos da pistas sobre la verdadera personalidad de Oppenheimer, en un interesante soliloquio que pronuncia cerca del final de la película.
Muy probablemente Oppenheimer (y Barbie) arrasará con los premios Oscar, pues ya todos sabemos que la Academia se alinea a agendas dadas. Sin embargo, si hay algo en lo que esta película se merece, genuinamente, el Oscar, es en sonido. El diseño sonoro es muy creativo, y contribuye a crear atmósferas de tensión que le aportan muchísimo a la historia. Además, es encantador cómo se usa el sonido de detectores Geiger para adornar algunas escenas y acciones. Otro logro destacable de este filme es evita caer en el sensacionalismo de recrear explosiones nucleares en toda su repugnante magnitud. En “Oppenheimer” solo presenciaremos la prueba Trinity, y de una forma muy moderada. Además, las escenas donde se muestran festejos de las detonaciones, tanto de Trinity como de Little Boy, son también dirigidas con moderación, y se atreven a ilustrar la banalidad norteamericana omisa en el resto del filme.
En resumen “Oppenheimer” es una película con aciertos y errores, que vale la pena ver, sin duda, pero que no es ni de cerca el mejor trabajo de Christopher Nolan. Tampoco está a la altura del circo mediático del que ha sido objeto. Lejos de percibirse madurez, pareciera que Nolan olvidó que, en ocasiones, menos es más. Oppenheimer parece, más bien, un collage de todos sus trabajos anteriores, y de una serie de eventos históricos disconexos. Más que a Prometeo, esta película nos recuerda al monstruo de Frankeinstein, y nos demuestra que la unidad en una historia no puede fraguarse simplemente haciendo embonar todas sus partes. Dicho todo esto, al final, supongo que Barbenheimer es un fenómeno que lo único que refleja es lo hambrienta que está nuestra sociedad por consumir, idolatrar y darle sentido a un mundo conformista que, precisamente, Oppenheimer contribuyó a construir.
OPPENHEIMER, written and directed by Christopher Nolan